Ley de Segunda Oportunidad: cancela todas tus deudas con los mejores expertos

Vivimos en una época extraordinariamente complicada en términos económicos. La crisis global, el encarecimiento de los precios básicos para el desarrollo de la vida o la inestabilidad social ha provocado que muchas personas sufran dificultades para llegar a final de mes. En este contexto, la acumulación de las deudas se ha convertido en una de las situaciones más críticas para buena parte de la población. Sin embargo, hoy en día existen recursos legales con los que superar esta complicación en aras de remontar y recuperar la solvencia financiera. La Ley de Segunda Oportunidad es el ejemplo perfecto de ello y merece la pena analizar en detalle en qué consiste y cómo acogerse a ella.

Qué es la Ley de Segunda Oportunidad y cuáles son sus requisitos

La Ley de Segunda Oportunidad nació con la Ley 25/2015 y, a pesar de haber tenido varias modificaciones en estos últimos años, su objetivo prevalece: otorgar la posibilidad de cancelar todas las deudas a autónomos y particulares. Un resquicio de esperanza para quienes se han visto contra las cuerdas y sufren una situación financiera sostenible. Ahora bien, para tener éxito en dicho procedimiento legal, es imprescindible delegar funciones en despachos de abogados especializados como el de Tramideudas.

Ellos son los responsables de llevar a término todas las gestiones competentes, siempre y cuando se cumplan con todos los requisitos establecidos. Entre ellos, encontramos el hecho de que el deudor debe ser insolvente y actuar de buena fe. Asimismo, no debe tener cuentas pendientes con Hacienda ni haber sido condenado por delitos fiscales en un margen de diez años.

Ley de Segunda Oportunidad

Con las últimas modificaciones, ya no es necesario intentar alcanzar un acuerdo extrajudicial de pagos ni que el deudor no haya rechazado una oferta de empleo durante cuatro años. En caso de superar todas estas cuestiones, entonces el autónomo o particular puede comenzar el procedimiento para librarse de la carga de deudas acumulada.

Deudas que puedes cancelar con la Ley de Segunda Oportunidad

Como cualquier otra ley, la Ley de Segunda Oportunidad tiene ciertos matices que conviene valorar. Si bien es cierto que con esta normativa se puede cancelar hasta el 100% de las deudas, no todas ellas se recogen en este procedimiento. Por lo que, antes de ponerte manos a la obra, es importante valorar cuáles puedes eliminar de tu historial de pagos pendientes.

Entre las obligaciones de pagos que puedes erradicar, encontramos las contraídas con las entidades bancarias, con proveedores y acreedores pasivos o las contraídas con otros pasivos, como las de Responsabilidad Civil. Sin embargo, algunas deudas con la Administración Pública, como las sanciones administrativas, no son cancelables.

En caso de que tus deudas sí encajen con lo estipulado por la Ley de Segunda Oportunidad, podrás olvidarte de ellas de por vida. Dicho de otro modo: estamos ante un mecanismo clave que te permitirá resurgir de tus propias cenizas para recuperar la estabilidad económica perdida.

Cómo es el proceso de cancelación de deudas

Como bien hemos anticipado, el punto de partida para cancelar las deudas pendientes mediante la Ley de Segunda Oportunidad es acudir a un despacho de abogados especializado. El equipo de Tramideudas se ha ganado una gran reputación en este campo, el cual se pondrá a tu entera disposición para cumplir todos los pasos asociados a dicha gestión.

Todo comienza reuniendo la documentación pertinente, incluyendo todos aquellos informes que avalen que actúas de buena fe y que eres insolvente, así como los listados completos de las deudas y los bienes. Acto seguido, el despacho de abogados presenta la demanda en el juzgado mercantil y comienza la fase judicial.

En esta etapa pueden ocurrir tres situaciones: cancelar todas tus deudas porque no tienes bienes, se crea un plan de pagos que protege algunas pertenencias o se liquida el patrimonio a cambio de la cancelación de las deudas. Al final del camino, tu historial de pagos quedará limpio y podrás recuperar tu rutina habitual. Algo que, con abogados como los de Tramideudas, se solventa con absoluta rapidez y buenos resultados.

Beneficios de usar tarjetas de débito frente a tarjetas de crédito

En las finanzas personales o de autónomos de hoy en día, las tarjetas de débito y crédito son herramientas esenciales en la gestión diaria de nuestros pagos. Ambas tarjetas facilitan las transacciones sin necesidad de llevar dinero en efectivo encima, pero funcionan de manera bastante diferente y cada una tiene sus propias particularidades. Veamos primero cómo funcionan las tarjetas de débito para luego explorar sus ventajas.

Una tarjeta de débito está vinculada directamente a la cuenta bancaria del titular. Esto significa que, cada vez que se utiliza la tarjeta para hacer compras o retirar dinero en cajeros automáticos, los fondos se descuentan inmediatamente de la cuenta bancaria asociada. En esencia, una tarjeta de débito permite gastar solo el dinero que realmente se posee, lo que ayuda a controlar los gastos y evita incurrir en deudas, a diferencia de las tarjetas de crédito, que básicamente ofrecen un préstamo temporal.

Mujer pagando con tarjeta de débito

Ventajas de las tarjetas de débito

Control de gastos: una de las principales ventajas de las tarjetas de débito es su capacidad para ayudar a los usuarios a mantener el control sobre sus finanzas. Al estar directamente conectadas a una cuenta bancaria, las tarjetas de débito hacen que sea fácil llevar un control del dinero que se está gastando, ya que las transacciones y el saldo se actualizan de inmediato. Este nivel de transparencia y actualización en tiempo real es menos directo con las tarjetas de crédito, donde el total gastado solo se revela en el extracto de cuenta mensual.

Evitar deudas: quizás el beneficio más destacado de las tarjetas de débito es que ayudan a evitar deudas. No permiten gastar más de lo que uno tiene en su cuenta bancaria. En cambio, las tarjetas de crédito dejan que los usuarios gasten más allá de su capital actual, lo cual puede llevar a una espiral de acumulación de deudas, con los consiguientes intereses que se cobran sobre saldos no pagados.

Menos comisiones y tarifas: generalmente, las tarjetas de débito tienen menos comisiones que las de crédito. A menudo, no tienen una tarifa anual y los cargos por intereses simplemente no se aplican porque no se está tomando dinero prestado. Las tarjetas de crédito, por otro lado, pueden tener varias tarifas incluyendo las anuales, comisiones por transacciones en el extranjero y elevados tipos de interés por los saldos no pagados.

Seguridad: en términos de seguridad, las tarjetas de débito ofrecen protecciones similares a las tarjetas de crédito. La mayoría incorporan protección contra fraudes, lo que significa que uno no es responsable por compras no autorizadas siempre y cuando se informen de manera oportuna. Además, con el aumento de la tecnología de chips y la autenticación de doble factor, usar una tarjeta de débito es más seguro que nunca.

Simplicidad y conveniencia: las tarjetas de débito son una forma sencilla y cómoda de acceder a los fondos. Son aceptadas en casi todos los lugares donde se aceptan tarjetas de crédito, incluyendo tiendas online. Además, permiten retirar efectivo en cajeros automáticos, lo cual es especialmente útil en situaciones donde solo se acepta efectivo.

Buenas para la planificación financiera: para aquellos que están aprendiendo a gestionar su dinero o que prefieren una herramienta financiera menos complicada, las tarjetas de débito son una excelente opción. Permiten planificar y monitorizar gastos de forma efectiva sin el riesgo de caer en las trampas del crédito.

En conclusión, aunque las tarjetas de crédito tienen su lugar en la gestión financiera moderna, especialmente en cuanto a acceso al crédito y posibles recompensas, las tarjetas de débito ofrecen un enfoque sin complicaciones y libre de deudas para manejar el dinero del día a día. Son una opción excelente para quienes buscan mantener el control de sus finanzas y evitar las trampas del endeudamiento excesivo, haciendo de la simplicidad y la seguridad son mejores armas.

El factoring, alternativa de financiación para empresas

En 2020, el gobierno tuvo que apoyar económicamente a muchas empresas a causa de los cierres temporales, confinamientos y pérdidas de nivel de negocio que provocó la COVID-19.

Entre las ayudas que se pusieron en marcha estaban los créditos ICO. Unos préstamos que ahora hay que empezar a devolver, cuando bastantes compañías siguen arrastrando problemas económicos derivados de la pandemia. Ya alertamos sobre ello en su momento, avisando que las consecuencias se verían más adelante.

Por si eso fuera poco, el alza de la inflación, que está afectando sobre todo a los combustibles y la energía en general, también está haciendo mella en todo tipo de negocios. La financiación para empresas es clave para que estas puedan continuar desarrollando su trabajo y hacer frente a los diferentes pagos.

Una de las opciones existentes es el factoring, un modelo de financiación que aumenta la liquidez de las compañías, aporta una mayor seguridad e incluso puede reducir el riesgo de impagos.

¿Qué es el factoring?

El factoring es un mecanismo de financiación mediante el cual una empresa cede un crédito (que puede ser una factura o un derecho de cobro) a una entidad financiera. Esta se encarga de pagar de forma rápida a la empresa (la cual mejora considerablemente su liquidez) y pasa a gestionar el cobro de las facturas cedidas.

Esto último es otra de las ventajas del factoring, ya que la empresa contratante puede prescindir de dedicar tiempo y personal a reclamar las facturas. A menudo, dentro de este servicio, se ofrece también asesoramiento comercial o estudio de solvencia de los clientes.

Explicación del factoring

Veamos las características y condiciones que ofrece la entidad MytripleA en su oferta de factoring:

  • Tipo de interés competitivo. Sin o con recurso (más sobre esto después). Ni la empresa ni sus clientes con factura cedida consumen CIRBE. Sector privado y público.
  • El importe mínimo de cada factura es de 3000 €, aunque se pueden juntar otras de menor cantidad si se envían a la vez en un mismo lote.
  • El plazo de las facturas será de hasta 180 días (sector privado) o 120 días (sector público).
  • Una vez los clientes están aprobados, es muy rápido y sencillo anticipar facturas.
  • La facturación mínima para acceder a este servicio es de 2 millones de euros anuales. Hay que tener en cuenta que las empresas que utilizan el factoring facturan una media de 20 millones al año y lo hacen para aumentar su liquidez.

Tipos de factoring

La característica principal que define el factoring es si es sin o con recurso. Sin recurso significa que la entidad financiera es la que asume el riesgo del impago por parte del cliente. Es decir, si anticipamos la factura de un cliente por valor de 20.000 €, nosotros cobraremos rápidamente este importe y ya no nos afectará si ese cliente acaba no pagando la factura.

Por otro lado, con recurso viene a decir que la empresa que contrata el factoring sigue siendo la que asume el riesgo de impago. Lógicamente, la opción sin recurso es la más utilizada, ya que aporta tanto liquidez como seguridad a la compañía.

Otra característica de este método de financiación es la existencia o no de notificación. Esto quiere decir si se notifica o no a los clientes que deben pagar las facturas que estas han sido cedidas.

En definitiva, se trata de un servicio muy interesante para nuestros negocios. No hay que confundir el factoring con el confirming (en este caso, se gestionan pagos, no cobros) ni con las típicas líneas de crédito, las cuales, lógicamente, tienen un funcionamiento muy distinto.

Pedir préstamos online sin papeleos

Todos podemos encontrarnos en alguna ocasión en la necesidad de disponer algo de dinero de forma rápida. Los autónomos bien lo saben, sobre todo en tiempos de pandemia. Aparece un gasto extra que no esperábamos y coincide con que acabamos de pagar los impuestos trimestrales o con algún cliente que nos debe una buena suma y tenemos la cuenta bancaria en mínimos. Es la Ley de Murphy.

Por suerte, hoy en día es más sencillo solventar estas situaciones de falta de liquidez. Años atrás teníamos que depender de nuestro banco, solicitar un préstamo, esperar unos días a que lo estudiaran e incluso recibir una negativa.

Actualmente, sin embargo, para recibir un crédito rápido solo necesitamos acceso a internet y un documento de identidad oficial. Han surgido varias empresas dedicadas a este nicho, es decir, a la concesión de préstamos rápidos sin papeleos y fiables, las cuales nos hacen la vida más fácil cuando afrontamos un problema económico puntual.

Cómo pedir un préstamo rápido online

Primero tendremos que acceder a la página web de la empresa con la que queremos contratar el crédito o usar algún comparador si no tenemos claro las opciones disponibles. Hay que tener en cuenta que los importes solicitados deben ser relativamente pequeños. Hablamos de entre 50 y 1000 €, aunque algunas compañías ponen el máximo aún más abajo, por ejemplo en 300 o 500 €.

Préstamos online

El proceso suele ser parecido entre las diferentes ofertas. Rellenamos un formulario de solicitud con nuestros datos y a continuación nos pedirán que enviemos algunos documentos escaneados, principalmente prueba de identidad, prueba de domicilio, extracto bancario y últimas nóminas (o declaraciones trimestrales si somos autónomos).

Una vez enviada toda la información necesaria, podemos tener nuestro préstamo aprobado en menos de 15 minutos, tras lo cual la cantidad solicitada estará disponible en nuestra cuenta bancaria en un plazo de unas 24-48 horas.

Ventajas de los préstamos sin papeleos por internet

La ventaja número uno (y la razón por la cual ha habido un auge de este tipo de empresas) es la posibilidad de disponer de un dinero que necesitamos de forma muy rápida. Es algo que nos puede suceder a cualquiera. Los gastos imprevistos son numerosos: se ha estropeado un electrodoméstico caro (nevera, lavadora, caldera, lavavajillas) y tenemos que comprar uno nuevo enseguida, la reparación del coche, gastos médicos…

Otras ventajas incluyen:

  • Se necesita poca documentación. Puede depender de la empresa que concede el crédito, pero suelen pedir lo más básico, es decir, nuestros datos personales y nuestra fuente de ingresos.
  • No hay necesidad de aval.
  • Se puede usar el dinero prestado para lo que queramos, aunque aconsejamos utilizarlo para verdaderas necesidades y no simples caprichos.
  • Suelen trabajar las 24 horas de los 7 días de la semana, así que podemos pedir el préstamo en cualquier momento que nos surja el imprevisto.
  • Promociones: algunas entidades ofrecen intereses muy bajos o incluso cero intereses en el primer préstamo.
  • ¿Está en una lista de morosos, como ASNEF? No se preocupe, muchas veces se aprueban los créditos incluso si se da esta circunstancia.

Conclusión

La posibilidad de acceder a préstamos online sin papeleos es una herramienta muy útil en tiempos de necesidad. Como decíamos al principio, parece que los gastos inesperados vengan siempre en el peor momento. Un crédito por valor entre 50 y 1000 € puede sacarnos de un atolladero, aplazando así el imprevisto y haciéndole frente en otro momento en el que nos resulte más fácil pagarlo.

Por último, queremos recomendarle que no utilice estos servicios simplemente para comprarse unos caprichos, ya que hay unos intereses que encarecerán los productos y siempre es mejor esperar a tener esa cantidad ahorrada. Sin embargo, para gastos imprevistos e importantes, es sin duda una opción que puede ayudarnos mucho con nuestra economía personal o familiar.

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