El factoring, alternativa de financiación para empresas

En 2020, el gobierno tuvo que apoyar económicamente a muchas empresas a causa de los cierres temporales, confinamientos y pérdidas de nivel de negocio que provocó la COVID-19.

Entre las ayudas que se pusieron en marcha estaban los créditos ICO. Unos préstamos que ahora hay que empezar a devolver, cuando bastantes compañías siguen arrastrando problemas económicos derivados de la pandemia. Ya alertamos sobre ello en su momento, avisando que las consecuencias se verían más adelante.

Por si eso fuera poco, el alza de la inflación, que está afectando sobre todo a los combustibles y la energía en general, también está haciendo mella en todo tipo de negocios. La financiación para empresas es clave para que estas puedan continuar desarrollando su trabajo y hacer frente a los diferentes pagos.

Una de las opciones existentes es el factoring, un modelo de financiación que aumenta la liquidez de las compañías, aporta una mayor seguridad e incluso puede reducir el riesgo de impagos.

¿Qué es el factoring?

El factoring es un mecanismo de financiación mediante el cual una empresa cede un crédito (que puede ser una factura o un derecho de cobro) a una entidad financiera. Esta se encarga de pagar de forma rápida a la empresa (la cual mejora considerablemente su liquidez) y pasa a gestionar el cobro de las facturas cedidas.

Esto último es otra de las ventajas del factoring, ya que la empresa contratante puede prescindir de dedicar tiempo y personal a reclamar las facturas. A menudo, dentro de este servicio, se ofrece también asesoramiento comercial o estudio de solvencia de los clientes.

Explicación del factoring

Veamos las características y condiciones que ofrece la entidad MytripleA en su oferta de factoring:

  • Tipo de interés competitivo. Sin o con recurso (más sobre esto después). Ni la empresa ni sus clientes con factura cedida consumen CIRBE. Sector privado y público.
  • El importe mínimo de cada factura es de 3000 €, aunque se pueden juntar otras de menor cantidad si se envían a la vez en un mismo lote.
  • El plazo de las facturas será de hasta 180 días (sector privado) o 120 días (sector público).
  • Una vez los clientes están aprobados, es muy rápido y sencillo anticipar facturas.
  • La facturación mínima para acceder a este servicio es de 2 millones de euros anuales. Hay que tener en cuenta que las empresas que utilizan el factoring facturan una media de 20 millones al año y lo hacen para aumentar su liquidez.

Tipos de factoring

La característica principal que define el factoring es si es sin o con recurso. Sin recurso significa que la entidad financiera es la que asume el riesgo del impago por parte del cliente. Es decir, si anticipamos la factura de un cliente por valor de 20.000 €, nosotros cobraremos rápidamente este importe y ya no nos afectará si ese cliente acaba no pagando la factura.

Por otro lado, con recurso viene a decir que la empresa que contrata el factoring sigue siendo la que asume el riesgo de impago. Lógicamente, la opción sin recurso es la más utilizada, ya que aporta tanto liquidez como seguridad a la compañía.

Otra característica de este método de financiación es la existencia o no de notificación. Esto quiere decir si se notifica o no a los clientes que deben pagar las facturas que estas han sido cedidas.

En definitiva, se trata de un servicio muy interesante para nuestros negocios. No hay que confundir el factoring con el confirming (en este caso, se gestionan pagos, no cobros) ni con las típicas líneas de crédito, las cuales, lógicamente, tienen un funcionamiento muy distinto.

Pedir préstamos online sin papeleos

Todos podemos encontrarnos en alguna ocasión en la necesidad de disponer algo de dinero de forma rápida. Los autónomos bien lo saben, sobre todo en tiempos de pandemia. Aparece un gasto extra que no esperábamos y coincide con que acabamos de pagar los impuestos trimestrales o con algún cliente que nos debe una buena suma y tenemos la cuenta bancaria en mínimos. Es la Ley de Murphy.

Por suerte, hoy en día es más sencillo solventar estas situaciones de falta de liquidez. Años atrás teníamos que depender de nuestro banco, solicitar un préstamo, esperar unos días a que lo estudiaran e incluso recibir una negativa.

Actualmente, sin embargo, para recibir un crédito rápido solo necesitamos acceso a internet y un documento de identidad oficial. Han surgido varias empresas dedicadas a este nicho, es decir, a la concesión de préstamos rápidos sin papeleos y fiables, las cuales nos hacen la vida más fácil cuando afrontamos un problema económico puntual.

Cómo pedir un préstamo rápido online

Primero tendremos que acceder a la página web de la empresa con la que queremos contratar el crédito o usar algún comparador si no tenemos claro las opciones disponibles. Hay que tener en cuenta que los importes solicitados deben ser relativamente pequeños. Hablamos de entre 50 y 1000 €, aunque algunas compañías ponen el máximo aún más abajo, por ejemplo en 300 o 500 €.

Préstamos online

El proceso suele ser parecido entre las diferentes ofertas. Rellenamos un formulario de solicitud con nuestros datos y a continuación nos pedirán que enviemos algunos documentos escaneados, principalmente prueba de identidad, prueba de domicilio, extracto bancario y últimas nóminas (o declaraciones trimestrales si somos autónomos).

Una vez enviada toda la información necesaria, podemos tener nuestro préstamo aprobado en menos de 15 minutos, tras lo cual la cantidad solicitada estará disponible en nuestra cuenta bancaria en un plazo de unas 24-48 horas.

Ventajas de los préstamos sin papeleos por internet

La ventaja número uno (y la razón por la cual ha habido un auge de este tipo de empresas) es la posibilidad de disponer de un dinero que necesitamos de forma muy rápida. Es algo que nos puede suceder a cualquiera. Los gastos imprevistos son numerosos: se ha estropeado un electrodoméstico caro (nevera, lavadora, caldera, lavavajillas) y tenemos que comprar uno nuevo enseguida, la reparación del coche, gastos médicos…

Otras ventajas incluyen:

  • Se necesita poca documentación. Puede depender de la empresa que concede el crédito, pero suelen pedir lo más básico, es decir, nuestros datos personales y nuestra fuente de ingresos.
  • No hay necesidad de aval.
  • Se puede usar el dinero prestado para lo que queramos, aunque aconsejamos utilizarlo para verdaderas necesidades y no simples caprichos.
  • Suelen trabajar las 24 horas de los 7 días de la semana, así que podemos pedir el préstamo en cualquier momento que nos surja el imprevisto.
  • Promociones: algunas entidades ofrecen intereses muy bajos o incluso cero intereses en el primer préstamo.
  • ¿Está en una lista de morosos, como ASNEF? No se preocupe, muchas veces se aprueban los créditos incluso si se da esta circunstancia.

Conclusión

La posibilidad de acceder a préstamos online sin papeleos es una herramienta muy útil en tiempos de necesidad. Como decíamos al principio, parece que los gastos inesperados vengan siempre en el peor momento. Un crédito por valor entre 50 y 1000 € puede sacarnos de un atolladero, aplazando así el imprevisto y haciéndole frente en otro momento en el que nos resulte más fácil pagarlo.

Por último, queremos recomendarle que no utilice estos servicios simplemente para comprarse unos caprichos, ya que hay unos intereses que encarecerán los productos y siempre es mejor esperar a tener esa cantidad ahorrada. Sin embargo, para gastos imprevistos e importantes, es sin duda una opción que puede ayudarnos mucho con nuestra economía personal o familiar.

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